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Estados Unidos anunció este miércoles un arancel general del 10% y tarifas "recíprocas" personalizadas para unos 60 países, excluyendo a México y Canadá del listado de gravámenes adicionales, lo que confirma al T-MEC como un escudo comercial ante las políticas proteccionistas de la administración Trump. Sin embargo, las exportaciones mexicanas seguirán sujetas al 25% para vehículos, acero, aluminio y ahora también latas de cerveza.
El presidente Donald Trump firmó una orden ejecutiva que establece que los productos que cumplen con las reglas del T-MEC mantendrán acceso libre de aranceles, mientras que los que no califiquen enfrentarán gravámenes del 25%. La medida, que entra en vigor este 4 de abril, exceptúa a México y Canadá de los nuevos impuestos "recíprocos" que aplicarán a socios como la UE (20%), China (34%) y Brasil (10%).
Analistas consultados coinciden en que el tratado comercial demostró ser una herramienta robusta que trasciende las tensiones políticas, aunque advierten sobre posibles revisiones anticipadas. Fernando de Mateo, experto del Colmex, señaló que Trump lanzó una "bomba atómica" comercial al mundo, pero evitó dañar el T-MEC por su importancia estratégica para la economía estadounidense.
El anuncio mantiene vigentes las restricciones por temas migratorios y de fentanilo, condicionando posibles ajustes futuros. Mientras México ha logrado que el 49% de sus exportaciones cumplan con las reglas del T-MEC, especialistas como Gabriela Siller de Banco Base destacan oportunidades para aumentar participación de mercado ante la guerra arancelaria global.
La medida ocurre en un contexto donde Trump busca forjar lo que llamó una "era dorada" manufacturera en EU, combinando presión comercial con incentivos para relocalizar plantas. Aunque el T-MEC protege el comercio trilateral, expertos anticipan una compleja revisión del tratado que podría adelantarse a 2025.