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Automotrices ajustan operaciones en México por aranceles de EU; es temporal, afirma Sheinbaum

El gobierno confía en que las negociaciones con Washington eviten mayores afectaciones, pero la incertidumbre persiste en un sector que aporta el 3.5% del PIB nacional

Nissan ya implementan ajustes, desde paros temporales hasta la suspensión de envíos

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La industria automotriz en México enfrenta reconfiguraciones en sus cadenas de producción y estrategias comerciales tras la imposición de aranceles por parte del gobierno de Estados Unidos, encabezado por Donald Trump. Mientras la presidenta Claudia Sheinbaum asegura que los efectos son limitados hasta ahora, empresas como Stellantis y Nissan ya implementan ajustes, desde paros temporales hasta la suspensión de envíos de ciertos modelos al mercado estadounidense.

Stellantis, conglomerado que produce marcas como Jeep, Chrysler y Ram en México, anunció un "paro temporal" en algunas de sus plantas del país y Canadá para evaluar el impacto de los nuevos gravámenes. Sheinbaum aclaró que la medida no implica recortes de empleo, sino una pausa para redefinir su producción ante las nuevas condiciones comerciales. "Es una evaluación en las condiciones actuales, no una reducción de planta", explicó la mandataria, tras un diálogo entre el secretario Marcelo Ebrard y ejecutivos de la empresa.

Por su parte, Nissan revirtió su decisión de reducir turnos en su planta de Smyrna, Tennessee, donde fabrica el SUV Rogue, y optó por mantener su producción localizada en EU para evitar los aranceles. Sin embargo, suspendió nuevos pedidos desde México para dos modelos de su línea de lujo Infiniti (QX50 y QX55), fabricados en Aguascalientes, aunque mantendrá su producción para otros mercados.

Trump elevó del 2.5% al 27.5% los aranceles a vehículos y autopartes importadas a EU, una medida que afecta directamente a México, segundo proveedor de automóviles a ese país. Aunque Sheinbaum destacó que la mayoría de los productos mexicanos siguen exentos de tarifas bajo el T-MEC —excepto acero, aluminio y el sector automotor—, reconoció que el gobierno busca "mejores condiciones" en las negociaciones con Washington.

La presidenta subrayó que empresas como Volvo incluso incrementan producción en México (en su planta de Nuevo León), mientras que Nissan también ajusta su manufactura sin impactos laborales inmediatos. Sin embargo, omitió comentar los efectos a mediano plazo si los aranceles se mantienen, especialmente para modelos eléctricos, como los que evalúa Stellantis.

Las acciones de Nissan cayeron más del 5% en la Bolsa de Tokio tras conocerse los ajustes, reflejando la incertidumbre en el sector. La empresa japonesa, que ya enfrentaba problemas financieros, también anunció que trasladará toda su producción de camionetas pickup a México para 2026, cerrando operaciones en Argentina.

Mientras tanto, el gobierno mexicano insiste en que el impacto económico es limitado. Sheinbaum citó el T-MEC como un amortiguador, aunque expertos advierten que, si los aranceles se extienden o profundizan, podrían forzar más reubicaciones de producción o afectar inversiones futuras.

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